Fobia a hablar en público
“ La asociación de su lengua materna con los sentimientos de sus recuerdos la bloqueaban en público. Con EFT experimentó un alivio inmediato”
Gwyneth
Hace poco asistí a una conferencia de Terapia Breve de la Fundación Milton H Erickson, en Anaheim, California. Una noche estaba en el bar y me puse a charlar con una encantadora e inteligente psicoterapeuta. Hablamos sobre nuestra experiencia en la conferencia y me preguntó sobre mis actividades en el Reino Unido. Realmente se interesó muchísimo cuando le comenté acerca de EFT, me hizo muy buenas preguntas. Pero para entender en qué consiste EFT y cuáles son los resultados que se pueden obtener con este método no basta la explicación, sino que se necesita experimentarlo, por lo que, en lugar de hablarle acerca de EFT, le pregunté si quería experimentarlo y si le parecía bien hacer algo en el bar, por más que pareciera tonta y se sintiera ridícula.
Accedió y entonces le pregunté si había alguna situación en la que su respuesta emocional no fuera normal. Me respondió que sí y me dijo: “Generalmente me encanta hablar en público y me siento muy cómoda frente a un grupo de personas, pero hace poco estaba en una audiencia y el moderador, que me conocía, me invitó a subir al escenario y presentarme. A medida que me acercaba al micrófono, mi corazón empezó a latir rápidamente, se me secó la garganta, temblaba y apenas pude hablar. Ahora tengo miedo de que me pase otra vez, perdí la confianza”.
Está bien, pensé, este es un caso típico de EFT, entonces le apliqué EFT y me concentré en las respuestas del cuerpo frente al recuerdo de que se le pida hablar en público. Sorprendentemente, cuando le volví a pedir que pensara una vez más no hubo mucho cambio de intensidad. Entonces, por curiosidad, le pedí que me contara más exactamente qué le había dicho el moderador cuando le pidió que subiera al escenario. Me respondió: "No puedo contarle lo que me dijo porque era un grupo de mi comunidad y hablaba en farsi, que es mi lengua materna, me crié en Irán y me mudé a California en la adolescencia”.
Esto me dio un indicio de cómo encarar el tratamiento, frente a una mujer extrovertida y segura de sí misma que había experimentado un ataque de nervios inesperado. Entonces, le dije que íbamos a aplicar EFT nuevamente, y esta vez ella debía traducir al farsi y decir en voz alta todo lo que yo decía en inglés. Lo hicimos e incluso antes de que le pidiera un número de intensidad noté un cambio en ella. Su rostro y sus hombros se relajaron, sonrió y sus ojos se humedecieron. Su intensidad era baja y lo aplicamos a un par más de aspectos, mientras yo hablaba en inglés y ella en farsi. Luego le pedí que se imaginara frente a un grupo de hablantes de Farsi y no pudo encontrar rastros de nervios, de hecho quería estar frente a una audiencia.
Mi explicación es la siguiente: El inglés es el idioma con el que se crió y gracias al que es una terapeuta exitosa, segura y capaz. Farsi es el idioma de su niñez, que la representa a ella como niña, una persona pequeña. De manera que cuando, como adulta capaz y madura, tuvo que hablar frente a un grupo de personas en su lengua materna, sintió miedo porque ¿qué le diría un niño a esa audiencia? Esto es solo una suposición, porque no le pregunté ni tampoco fue necesario preguntarle. Lo bueno de EFT es que como terapeuta no necesitamos saber toda la historia, y si algo cambia, simplemente cambia. Si no se hubiera producido ningún cambio después de aplicar el método farsi, le habría seguido preguntando acerca de otras experiencias pasadas, pero su experiencia sí cambió, y cuando se cumple con el trabajo y se comprueban los resultados, el trabajo está hecho.
La enseñanza de esto es que, cuando se trabaja con alguien cuya lengua materna es diferente a la de uno, esa persona dbe de traducir y hablar en su lengua materna. No importa si usted, el terapeuta, no entiende. El objetivo de las palabras que usamos es sintonizar con las emociones. A veces, esta sincronización con las emociones depende del idioma en el que se articulan esas palabras.
Mis mejores deseos,
Gwyneth