ADELGAZAR
¿Cómo es posible que haya avanzado tanto en 12 sesiones, cuando gasté miles de dólares y horas en terapias tradicionales? ¡Esto es EFT!
Carol Solomon, Doctora en Psicología
Mi cliente, Carla, sufría al tratar de dejar de comer en exceso, para poder estar más delgada. A pesar de que realmente quería bajar de peso, Carla veía a la gente delgada como personas vulnerables, expuestas y débiles. De alguna manera, tenía miedo de que la “llevase el viento” si adelgazaba. Pensaba que su concepción de la gente delgada era "superficial", pero resultó ser mucho más profundo que eso y aparecieron varios problemas emocionales centrales.
Comenzamos las terapias mediante estas frases:
A pesar de que pienso que la gente delgada es débil y que no quiero ser como ellos, me quiero y acepto tal cual soy.
A pesar de que tengo miedo de que me lleve el viento si no como lo suficiente…
A pesar de que pienso que la gente delgada está expuesta y es vulnerable…
A pesar de que no estoy segura de lo que significa o cómo llegué a pensar esto... me siento amenazada, como si fuera a dejar de existir si no como lo suficiente.
Frases para no olvidar:
La gente delgada es débil
La gente delgada es vulnerable
La gente delgada está expuesta
No se pueden proteger
No quiero ser como ellos
Me puede llevar el viento
Uno no se siente seguro al perder peso
No se qué significa esto, pero es como una de esas experiencias de terror que tuve en el pasado, como si mi propia existencia se viera amenazada.
Mediante esta secuencia, Carla hizo algunas conexiones importantes. Cuando era niña, los padres de Carla le daban de comer tres veces al día, “para que no fuera demasiado flaca", pero le prohibían comer comida “basura”.
A menudo Carla sentía que la estaban privando de algo, entonces se daba comilonas a escondidas y también comía la comida habitual, para que sus padres no sospecharan. Cualquier cosa que le estuvieran negando, era al final lo que ella quería. Cuando creció, Carla no se podía limitar a hacer 3 comidas sin sentirse restringida.
Cuando era niña, Carla fué maltratada. “Espero” hasta superar la niñez y se prometió que podría tener y hacer todo lo que quisiera. Cuando creció, se rehusó a reprimir sus deseos alimenticios y odiaba que le dijeran lo que tenía que hacer. Adentro suyo tenía una niña de 5 años que se negaba a comprometerse.
A pesar de que esperé toda la vida para superar la niñez, para poder tener y hacer todo lo que quiero…
A pesar de que ODIO que me digan lo que tengo que hacer... ninguna dieta me va a decir lo que tengo que hacer...
A pesar de que no me gusta esperar…quiero conseguir todo en seguida... y me temo que no será suficiente...
A pesar de que me niego a estar “sin….”, a pesar de que me cuesta…
Frases para no olvidar:
No me gusta esperar
Tengo que tener las cosas ya
Puedo no llegar al final del día.
No será suficiente
Me rehúso a dejar de hacer cosas
TENDRÉ lo que quiero
Nadie me va a decir lo que tengo que hacer. No me puedes obligar (voz interior de la niña de 5 años)
En ese momento, Carla comenzó a describir el abuso que sufrió durante su niñez, cuando su padre la golpeó en varias oportunidades o fue testigo de cómo le pegaba a su hermano. Al igual que muchas víctimas de trauma, Carla se abstraía mientras su padre abusaba de ella. “Podía desconectar la cabeza del resto de mi cuerpo. Podía abandonar mi cuerpo y permanecer realmente quieta”.
Carla sabía que “permanecer realmente quieta” era la clave para sobrevivir. Si bien esa situación la lastimaba, resistirse o correr hubiera sido peor. La forma de supervivencia de Carla consistía en imaginar que todo su peso bajaba a sus pies. Si “sujetaba su cuerpo”, evitaba correr y minimizaba el abuso. Incluso se imaginaba que usaba botas de plomo que la anclarían al suelo.
Carla también pensaba que si conservaba una capa de relleno (peso extra) en su cuerpo, no sufriría tanto. Si el relleno no estuviera, estaría desprotegida. Cuando creció, siguió pensando que el “relleno” la mantenía segura. “No me sentía segura al perder peso” decía Carla.
A pesar de que tenía puestas las botas de plomo como protección, y me mantuve firme y "lo acepté", decidí darme cuenta que ahora soy libre y que ES seguro perder peso.
A pesar de que mi peso me metió en líos y eso me sirvió en el pasado, me justifico totalmente por lo que tuve que hacer.
A pesar de que da miedo perder peso y no tener relleno, me quiero y me acepto de todas maneras.
A pesar de que me da miedo ser como las personas delgadas, decidí darme cuenta que puedo perder peso y no dejar de sentirme segura.
Frases para no olvidar:
Tenía puestas las botas de plomo
Para no correr
Era tan solo una niña
Pero fui lo suficientemente inteligente como para saber qué hacer. Para que no fuera peor
Quería correr
Estaba aterrada
Pero sabía que solo empeoraría las cosas
Por lo que me obligué a “aceptarlo”
Fui tan fuerte
Sabía lo que tenía que hacer y lo hice
Pero fue una situación horrible
Mi peso me mantuvo fuerte
Pero ya no necesito eso
Me siento segura
Me siento fuerte
No necesito esperar más y no necesito “pesarme”
Decidí liberarme del peso y del relleno
Ya no lo necesito
Puedo sentirme seguro sin él
Me siento segura
Soporté tantas cosas cuando era niña y me admiro por lo duro que ha sido
Eso fue antes. . . ahora es diferente
Me puedo sacar las botas de plomo
Puedo ser fuerte Y delgada
No tiene nada que ver con la comida
Carla se sintió muy aliviada cuando hizo estas relaciones. Ya no se da tantas comilonas y puede hacer 3 comidas sanas al día sin sentirse rebelde.
Trabajé con Carla durante 12 sesiones. Estaba sorprendida de cuánto había progresado gracias a EFT, en comparación con el resultado de otras terapias. Al final de la sesión me preguntó: “¿Cómo es posible que haya avanzado tanto en 12 sesiones, cuando gasté miles de dólares y horas en terapias tradicionales? ¡Esto es EFT!
Con cariño.
Carol Solomon, Doctora en Psicología