Una vez que haya aprendido el proceso EFT, puede aplicarlo cuando aparezca un ataque y, en la mayoría de los casos, lo “calmará" rápidamente en cuestión de minutos. Esta es una experiencia asombrosa para aquellas personas que padecen estos problemas hace mucho tiempo.
En el caso de algunas personas, unas pocas sesiones de EFT no sólo disipan el ataque del momento, sino que además reduce notoriamente o elimina la posibilidad de futuros ataques. Sin embargo, en otros casos puede ser necesario el uso más sofisticado de EFT para obtener resultados a largo plazo. Por ejemplo, pueden existir causas emocionales más profundas, como ira, miedo, culpa o trauma, que requieran usos más sofisticados de EFT.